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LA PAZ VERDADERA


Paz, virtud divina, la que el mundo anhela
La que con sus fuerzas trata de obtenerla
Por más que te esmeres, por mas que lo intentes
Jamás de esa forma podrás poseerla.

La paz no es palabras, ni ausencia de guerra
La paz no se crea, tampoco se inventa.
Con todo el dinero que existe en la tierra,
Ni aun con tu vida, podrás obtenerla.

Paz que sobrepasa todo entendimiento
Aun para los sabios la paz es misterio.
No es con la razón, no es el intelecto
Jamás con tu mente podrás comprenderlo.

La paz la da Dios, regalo del cielo
Por gracia infinita que no merecemos
Para los humildes, para los honestos
Dádiva divina que no tiene precio.

Busca la justicia, cree al Verdadero
Entra en amistad con el Dios eterno
Solo hay un camino, único sendero,
Príncipe de paz, Jesús, el Cordero.

Nuevas de gran gozo te traemos hoy
Esa paz que anhelas; es la paz de Dios.
Es la paz que sacia, es la paz que llena
Recibe y disfruta … La paz verdadera.

 

 

 A CRISTO.

 

 

 

¿Quién es digno de salvarse

en una sociedad tan cruel

si se denigran a los hombres

y se maltrata a la mujer?

 

Unos pocos con sus leyes

se reparten el botín

mientras pobres y excluidos

ven pasar el gran festín

 

Nuevos muros se levantan

se divide la ciudad

todos viven a la sombra

de una gran desigualdad

 

¿Quién pagará el precio

de la reconciliación,

si se vende por monedas

cualquier acto de amor?

 

El pueblo dividido

no sabe adonde ir

solo escucha voces

de esclavizarse y resistir

 

Jesús con su propuesta

nos viene a salvar

El nos dice que la vida

es ofrenda de unidad.

 

 

Autores: P. Hernán Pérez Etchepare, SSP

Fuente: Red Latinoamericana de Liturgia y Educación Cristiana

CLAI/CELADEC

Aportado por: Equipo De Selah

           

OTRO AÑO

 

Otro año Señor,toca a la puerta,

Con el tiempo saturado de Misterio,

La vida es pasajera y es incierta

Y vá llegando al portón del cementerio.

 

Otro año Señor, que mañana empieza,

Y con él, el inicio de ilusiones

El correr de los años no endereza,

La injusticia del mundo, los temores.

 

Otro año, Señor que ya despunta,

Allá en el horizonte matutino

Al sendero de los hombres les marca ruta,

Añorando la "verdad" en el camino.

 

Otro año Señor, que se avecina,

Y un día origina al venidero

El devenir de la gente ya termina,

Por que su tiempo es corto y perecedero.

 

Otro año Señor, para vivir

Asido de tu mano caminaré,

En un mundo hostil,

La locura del evangelio cantaré.

 

Otro año señor, que de tu mano

Nos indica el camino "verdadero",

Para amar al prójimo, que es mi hermano

Y con ansias esperando... otro año Nuevo.

 

 

Autores: Manuel D'J. Navaja H.

Fuente: propio

Aportado por: Manuel D´j. Navaja H.

Temas: Año Nuevo

  www.selah.com.ar

 

 

ERES CORREDENTORA

Por Emma-Margarita R. A.-Valdés

 

Tú compartes, María, el sufrimiento,

el pesar de sentirse abandonado,

el vacío de inmensa soledad,

la aridez del sendero del calvario.

El mismo azote rompe vuestra esencia

con calumnias, con ira, con tensión;

latigazo del odio irracional

por el orgullo roto con su voz.

La misma espina hiere vuestra mente,

arrancada del tallo de la envidia;

es el rencor punzante del hermano

por el amor que disteis sin medida.

La misma cuesta crece con la infamia

y lacera los pies en el camino;

es la oblación de vida y de trabajo

que rendisteis, en paz, al enemigo.

El mismo clavo rasga vuestros pulsos

con el mazo ofensivo del pecado;

es réplica al abrazo de piedad

abierto para ser crucificados.

La misma lanza horada vuestro aliento

con el fiero bramido de la injuria;

es mensaje del claro manantial

de agua viva que el mal transformó en turbia.

 

Tú compartes, María, el sufrimiento.

Tu albedrío inmolado, tu indulgente

y virginal entrega, tu abnegada

valentía, son tu pasión y muerte.

 

Emma-Margarita R. A.-Valdés

Del libro

"Antes que la luz de la alborada, tú, María"

 

 

 

 ¿OH CRISTO!

 

 

 

Ya no hay un dolor humano que no sea mi dolor

ya ningunos ojos lloran, ya ningún alma se angustia

sin que yo me angustie y llore

ya mi corazón es lámpara fiel de todas las vigilias,

¡oh Cristo!

 

En vano busco en los hondos escondrijos de mi ser

para encontrar algún odio: nadie puede herirme ya sino de piedad y amor. Todos son yo, yo soy todos,

¡oh Cristo!

 

 ¡Qué importan males o bienes! Para mí todos son bienes.

El rosal no tiene espinas: para mí sólo da rosas.

¿Rosas de Pasión? ¡Qué importa! Rosas de celeste esencia,

purpúreas como la sangre que vertiste por nosotros,

¡oh Cristo!»

 

 

 Incluido en Poesías completas. Amado Nervo. Colección la Divina Locura. Editorial Teorema. Barcelona. 1982

 

 

 

 

 

 

 


 


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